¿Qué es la impresion 3D según autores?

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La impresión tridimensional (3D) es un proceso de fabricación aditiva que crea un objeto físico a partir de un diseño digital. El proceso funciona colocando finas capas de material en forma de plástico líquido o en polvo, metal o cemento, y luego fusionando las capas.

Desde su introducción, la tecnología de impresión 3D ya ha aumentado la productividad de la fabricación. A largo plazo, tiene el potencial de alterar de forma masiva los sectores de la fabricación, la logística y la gestión de inventarios, especialmente si puede incorporarse con éxito a los procesos de producción en masa.

En la actualidad, las velocidades de impresión en 3D son demasiado lentas para ser utilizadas en la producción en masa. Sin embargo, la tecnología se ha utilizado para reducir el tiempo de desarrollo de prototipos de piezas y dispositivos, y el utillaje necesario para fabricarlos. Esto es enormemente beneficioso para los pequeños fabricantes porque reduce sus costes y el tiempo de comercialización, es decir, el tiempo que transcurre desde que se concibe un producto hasta que está disponible para la venta.

Pros y contras de la impresión 3D

La impresión 3D (también conocida como “fabricación aditiva”) consiste en crear un objeto 3D a partir de un archivo digital, construyéndolo capa a capa. Así, si abriera un objeto impreso en 3D terminado, podría ver cada una de las finas capas, un poco como los anillos de un tronco de árbol.

Antes de imprimir cualquier cosa, se necesita un modelo 3D del objeto que se quiere crear. El modelo informático se “corta”, es decir, se divide en cientos (o potencialmente miles) de capas. Esta información se transmite a la impresora 3D, que imprime el objeto trozo a trozo.

La principal ventaja de este método es que incluso las formas más complejas pueden crearse con mucha más facilidad y utilizando menos materiales que los métodos de fabricación tradicionales (lo que es bueno para el medio ambiente y el resultado final). Las necesidades de transporte se reducen, ya que las piezas y los productos pueden imprimirse in situ. Y se pueden fabricar artículos únicos de forma rápida y sencilla, sin preocuparse por las economías de escala, lo que podría suponer un cambio en la creación de prototipos rápidos, la fabricación a medida y la creación de productos altamente personalizados. Además, los materiales utilizados para la impresión 3D pueden ser prácticamente cualquier cosa: plástico, obviamente, pero también metal, polvo, hormigón, líquido e incluso chocolate.

Historia de la impresión 3D

La impresión 3D es un proceso aditivo por el que se construyen capas de material para crear una pieza 3D. Es lo contrario de los procesos de fabricación sustractiva, en los que el diseño final se corta de un bloque de material más grande. Como resultado, la impresión 3D genera menos desperdicio de material.

TWI es una organización basada en la afiliación industrial. Los expertos de TWI pueden proporcionar a su empresa una extensión de sus propios recursos. Nuestros expertos se dedican a ayudar a la industria a mejorar la seguridad, la calidad, la eficiencia y la rentabilidad en todos los aspectos de la tecnología de unión de materiales. Actualmente, los miembros industriales de TWI son más de 600 empresas de todo el mundo y abarcan todos los sectores industriales.

Partiendo del trabajo de Ralf Baker en los años 20 para la fabricación de artículos decorativos (patente US423647A), los primeros trabajos de Hideo Kodama sobre la creación de prototipos rápidos con resina curada por láser se completaron en 1981. Su invento se amplió en las tres décadas siguientes, con la introducción de la estereolitografía en 1984. Chuck Hull, de 3D Systems, inventó la primera impresora 3D en 1987, que utilizaba el proceso de estereolitografía.  A ésta le siguieron desarrollos como el sinterizado selectivo por láser y la fusión selectiva por láser, entre otros. En la década de 1990-2000 se desarrollaron otros costosos sistemas de impresión en 3D, aunque el coste de estos bajó drásticamente cuando las patentes expiraron en 2009, abriendo la tecnología a más usuarios.

Impresión Twi 3d

La tecnología de impresión tridimensional (3D) tiene un gran potencial para fabricar construcciones complejas en el campo de la medicina regenerativa. Los investigadores del ámbito quirúrgico han utilizado las técnicas de impresión 3D y sus biomateriales asociados para la educación, la formación, la consulta, el trasplante de órganos, la cirugía plástica, la planificación quirúrgica, las prótesis dentales, etc. Además, la utilización universal de las técnicas de impresión 3D permite a los investigadores explotar diferentes tipos de hardware y software en, por ejemplo, los campos quirúrgicos. Para realizar las estructuras impresas en 3D para implantarlas en el cuerpo y la regeneración de tejidos, es importante entender la tecnología de impresión 3D y sus tecnologías de apoyo.

Recientemente, las técnicas de impresión tridimensional (3D) han evolucionado rápidamente. La impresión 3D se basa en el principio de construir objetos añadiendo materiales capa a capa [1]. Desde la invención de un aparato de estereolitografía (SLA) en 1984 por Charles W. Hullin, se han introducido nuevos métodos y materiales de impresión 3D [2][3]. La impresión 3D se refiere a la impresión volumétrica de datos digitales convertidos a partir de un modelo imaginario, mientras que la impresión bidimensional (2D) se realiza normalmente sobre papel [4]. Estas técnicas se han adoptado rápidamente en muchos campos [5]. La presencia ubicua de la informática en Internet y la disponibilidad de la impresión 3D permiten la personalización de productos adaptados a las necesidades individuales. Este progreso permite a los ingenieros desarrollar varios tipos de hardware y software que son beneficiosos en diversas áreas [6]. La impresión 3D implica el uso de diversos materiales, como filamentos, polvo, resina y papel [7].

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